martes, 15 de enero de 2013

Umberto Eco



“…Decir que no hay idea en Borges que no existiera ya antes equivale 
a decir que no hay nota en Beethoven que no haya sido producida  antes. 
Lo fundamental en Borges es su capacidad de usar los más variados 
detritos de la enciclopedia para hacer música de ideas.
Sin duda he intentado imitar esta lección. ¿Qué puedo decir? 
Que, ante las melodías de Borges, tan inmediatamente cantables 
(incluso cuando son atonales), fáciles de recordar, ejemplares, 
me siento como si él hubiera tocado divinamente el piano 
y yo hubiera soplado en una ocarina…” 


                 Borges y mi angustia de la influencia – Sobre literatura 


                        

jueves, 13 de diciembre de 2012

Vivirás en una casa... - Gaby Gorriti



Vivirás en una casa
situada en las alturas,
volaré hasta ahí.
Te visitaré.
Miraré cómo ordenas
cada cosa en su lugar.
Seguramente después
dormirás una siesta.
Regarás tus plantas
y te sentarás
a observar el jardín.
Harás un rulito con mi pelo.
Me contarás
historias.
Sobre la mesa quedarán
nuestras manos grabadas
juntas.
Bajo
llego a casa
abrazo el sueño
y sueño el abrazo

Fragmento de “El incivil maestro de ceremonias Kotsuké no Suké” de J.L.Borges



…Kira Kotsuké no Suké, razón ignominiosa de esas lealtades, no aparecía. 

Lo buscaron por todos los rincones de ese conmovido palacio, y ya desesperaban de encontrarlo cuando el consejero notó que las sábanas de su lecho estaban aún tibias. 
 Volvieron a buscar y descubrieron una estrecha ventana, disimulada por un espejo de bronce. 

Abajo, desde un patiecito sombrío, los miraba un hombre de blanco. Una espada temblorosa estaba en su diestra. Cuando bajaron, el hombre se entregó sin pelear. Le rayaba la frente una cicatriz: viejo dibujo del acero de Takumi no Kami. 

Entonces, los sangrientos capitanes se arrojaron a los pies del aborrecido y le dijeron que eran los oficiales del señor de la Torre, de cuya perdición y cuyo fin él era culpable, y le rogaron que se suicidara, como un samurai debe hacerlo. 

En vano propusieron ese decoro a su ánimo servil. Era varón inaccesible al honor; a la madrugada tuvieron que degollarlo…




Era varón inaccesible al honor: que buena frase...





martes, 13 de noviembre de 2012

La mala reputación – Georges Brassens



 En mi pueblo sin pretensión
Tengo mala reputación,
Haga lo que haga es igual
Todo lo consideran mal
Yo no hago sin embargo daño a nadie 
Queriendo vivir fuera del rebaño;
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe. 
Todo el mundo me maldice, 
salvo los mudos, es natural
Cuando la fiesta nacional
Yo me quedo en la cama igual,
Que la música militar
Nunca me supo levantar.
En el mundo pues no hay mayor pecado
Que el de no seguir al abanderado.
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe. 
Todos me muestran con el dedo
Salvo los mancos, quiero y no puedo.
Si en la calle corre un ladrón
Y a la zaga va un ricachón
Zancadilla doy al señor
Y aplastado el perseguidor
Eso sí que sí que será una lata
Siempre tengo yo que meter la pata.
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
Y a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe 
Todos tras de mí a correr
Salvo los cojos, es de creer.
No hace falta saber latín
Yo ya se cual será mi fin,
En el pueblo se empieza a oír,
Muerte, muerte al villano vil,
Yo no hago sin embargo daño a nadie 
al seguir los caminos que no llevan a Roma
No a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe 


Todos vendrán a verme ahorcar,
Salvo los ciegos, es natural

sábado, 10 de noviembre de 2012

Esta tarde - Alfonsina



 Ahora quiero amar algo lejano... 
Algún hombre divino 
Que sea como un ave por lo dulce, 
Que haya habido mujeres infinitas 
Y sepa de otras tierras,y florezca 
la palabra en sus labios, perfumada: 
Suerte de selva virgen bajo el viento... 

Y quiero amarlo ahora.
Está la tarde blanda y tranquila como espeso musgo, 
Tiembla mi boca y mis dedos finos, 
Se deshacen mis trenzas poco a poco. 

Siento un vago rumor...
Toda la tierra 
Está cantando dulcemente...
Lejos los bosques se han cargado de corolas, 
Desbordan los arroyos de sus cauces 
Y las aguas se filtran en la tierra 
Así como mis ojos en los ojos 
Que estoy sonañdo embelesada... 

Pero ...
Ya está bajando el sol de los montes, 
Las aves se acurrucan en sus nidos, 
La tarde ha de morir y él está lejos... 
Lejos como este sol que para nunca 
Se marcha y me abandona, con las manos
 Hundidas en las trenzas, con la boca 
Húmeda y temblorosa, con el alma
Sutilizada, ardida en la esperanza 
De este amor infinito que me vuelve 
Dulce y hermosa...

sábado, 3 de noviembre de 2012

Ponme un trago mas - Sabina



Se llevó mi sed,
mis besos, mi pan,
mi violencia, mi pasión.
Ahora donde iré
con un alacrán
el lugar de corazón

La perdí por K.O.
con el campeón,
desapareció del ring,
"No me busques, chau",
escrito dejó
en el espejo con carmín.

Y los perros del mercado
ladraron al escuchar.
La balada del abandonado
con un saxofón desafinado,
la canción que cantan
de bar en bar
los que beben para olvidar.

"Ponme un trago más"
"Lo siento, señor,
pero cerramos a las tres.
Eran Cutty Sark?
dos mil, por favor,
le invatamos al café". 


"Ya le he dicho que
su chica no está,
vino pero se marchó
¿qué se yo con quien?
pagaron y en paz,
no me llamo Sherlock Holmes".

Y los gatos del mercado
maullaron al escuchar.
La balada del abandonado
con un guitarrón desafinado,
la canción que cantan
de bar en bar
los que beben para olvidar.

El radiocassette
de un taxi escupió
un viejo blues de B. B. King
sobre un tipo que
por celos mató,
baby, en Menphis, Tennesse.

Y las ratas del mercado
saltaron al escuchar.
La balada del abandonado
con un corazón desafinado,
la canción que cantan
de bar en bar
los que beben para olvidar.

viernes, 12 de octubre de 2012

La cabellera - Charles Baudelaire.



¡Oh, vellón, rizándose hasta la nuca!
¡Oh, bucles, ¡Oh, perfume saturado de desvelo!
¡Éxtasis! ¡Para poblar esta tarde la alcoba oscura
Con los recuerdos adormecidos en esta cabellera
Yo la quiero agitar en el aire como un pañuelo!

¡La lánguida Asia y la ardiente África,
Todo un mundo lejano, ausente, casi difunto,
Vive en tus profundidades, selva aromática!
Así como otros espíritus bogan sobre la música,
El mío, ¡oh, mi amor! flota sobre tu perfume.

Yo acudiré allá donde el árbol y el hombre, llenos de savia,
Desfallecen largamente bajo el ardor de los climas;
Fuertes trenzas, ¡Sed la ola que me arrebata!
Tú contienes, mar de ébano, un deslumbrante sueño
De velas, de remeros, de llamas y de mástiles:

Un puerto ruidoso en el que mi alma puede beber
A raudales el perfume, el sonido y el color;
En el que los navíos, deslizándose en el oro y en la seda,
Abren sus amplios brazos para abarcar la gloria
De un cielo puro en el que palpita el eterno calor.

Sumergiré mi cabeza anhelante de embriaguez,
En este negro océano donde el otro está encerrado;
Y mi espíritu sutil que el rolido acaricia
Sabrá encontrarte ¡oh fecunda pereza!
¡Infinitos arrullos del ocio embalsamado!

Cabellos azules, pabellón de tinieblas tendidas,
Me volvéis el azur del cielo inmenso y redondo;
Sobre los bordes aterciopelados de tus crenchas retorcidas
Me embriago ardientemente con los olores confundidos
Del aceite de coco, del almizcle y la brea.

¡Hace tiempo! ¡Siempre! ¡Mi mano en tus crines pesadas
Sembrará el rubí, la perla y el zafiro,
A fin de que a mi deseo jamás seas sorda!
¿No eres tú el oasis donde sueño, y la calabaza
De la que yo sorbo a largos tragos el vino del recuerdo?