martes, 28 de febrero de 2012

Juegas todos los días….


Juegas todos los días con la luz del universo.
Sutil visitadora, llegas en la flor y en el agua.
Eres más que esta blanca cabecita que aprieto
como un racimo entre mis manos cada día.

A nadie te pareces desde que yo te amo.
Déjame tenderte entre guirnaldas amarillas.

Quién escribe tu nombre con letras de humo entre las estrellas del sur?
Ah, déjame recordarte como eras entonces, cuando  aún no existías.

De pronto el viento aúlla y golpea mi ventana cerrada.
El cielo es una red cuajada de peces sombríos.
Aquí vienen a dar todos los vientos, todos.
Se desviste la lluvia.

Pasan huyendo los pájaros.
El viento. El viento.
Yo sólo puedo luchar contra la fuerza de los hombres.
El temporal arremolina hojas oscuras,
y suelta todas las barcas que anoche amarraron al cielo.

Tú estás aquí. Ah, tu no huyes.
Tú me responderás hasta el último grito.
Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo.
Sin embargo alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos.

Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas,
y tienes hasta los senos perfumados.

Mientras el viento triste galopa matando mariposas
yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela.

Cuánto te habrá dolido acostumbrarte a mí,
a mi alma sola y salvaje, a mi nombre que todos ahuyentan.
Hemos visto arder tantas veces el lucero besándonos los ojos
y sobre nuestras cabezas destorcerse los crepúsculos en abanicos girantes.
Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.
Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado.
Hasta te creo dueña del universo.
Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,
avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.

Quiero hacer contigo
lo que la primavera hace con los cerezos.


                                   Pablo Neruda – 20 poemas de amor y una canción desesperada

César

Aquí, lo que dejaron los puñales,
Aquí esa pobre cosa, un hombre muerto
que se llamaba César. Le han abierto
cráteres en la carne los metales.
Aquí la atroz, aquí la detenida
máquina usada ayer para la gloria
para escribir y ejecutar la historia
y para el goce pleno de la vida.
Aquí también el otro, el prudente
emperador que declinó laureles,
que comandó batallas y bajeles
y que rigió el oriente y el poniente.
Aquí también el otro, el venidero
Cuya gran sombra será el orbe entero.

                                               J.L.Borges

Dos de Borges y el vino


Al vino

En el bronce de Homero resplandece tu nombre
negro vino que alegras el corazón del hombre.

Siglos de siglos hace que vas de mano en mano
desde el ritón del griego al cuerno del germano.

En la aurora ya estabas. A las generaciones
le diste en el camino tu fuego y tus dones.

Junto a aquel otro río de de noche y días
corre el tuyo que aclaman amigos y alegrías,

vino que como un Éufrates patriarcal y profundo
vas fluyendo a lo largo de la historia del mundo.

En tu cristal que vive nuestros ojos han visto
una roja metáfora de la sangre de Cristo.

En las arrebatadas estrofas del sufí
eres la cimitarra, la rosa y el rubí.

Que otros en tu Leteo beban un triste olvido;
yo busco en ti las fiestas del fervor compartido.

Sésamo con el cual antiguas noches abro
y en la dura tiniebla, dádiva y candelabro.

Vino del mutuo amor o de la roja pelea,
alguna vez te llamaré. Que así sea.

                                                          


Soneto del vino

¿En que reino, en qué siglo, bajo qué silenciosa
conjunción de astros, en qué secreto día
que el mármol no ha salvado, surgió la valerosa
y singular idea de inventar la alegría?
Con otoños de oro lo inventaron. El vino
fluye rojo a lo largo de generaciones
como el río del tiempo y en el arduo camino
nos prodiga su música, su fuego y sus leones.
En la noche del júbilo o en la jornada adversa
exalta la alegría o mitiga el espanto
y el ditirambo nuevo que este día le canto
otrora lo cantaron el árabe y el persa.
Vino, enséñame el arte de ver mi propia historia
Como si esta ya fuera ceniza en la memoria.


                                                                       J.L.Borges – El otro, el mismo

jueves, 23 de febrero de 2012

Crónicas del ángel gris - Alejandro Dolina


HISTORIAS DE AMOR

HISTORIA DEL QUE ESPERO SIETE AÑOS

Jorge Allen, el poeta, amaba a una joven pechugona de los barrios hostiles. Según supo después, alcanzo a ser feliz.
Una noche de junio, la chica resolvió abandonarlo.
- No te quiero mas - le dijo.
Allen cometió entonces los peores pecados de su vida; suplico, se humillo, escribió versos horrorosos y lloro en los rincones. La pechugona se mantuvo firme y rubrico la maniobra entreverándose con un deportista reluciente.
El poeta recobro la dignidad y empleo su tiempo en amar sin esperanzas y en recordar el pasado. Su alma se retempló en el sufrimiento y se hizo cada vez mas sabio y bondadoso.
Muchas veces soñó con el regreso de la muchacha, aunque tuvo el buen tino de no esperar que tal sueño se cumpliera.
Más tarde supo que jamás habría en su vida algo mejor que aquel amor imposible. Sin embargo, una noche de verano, siete años y siete meses después de su pronunciamiento, la pechugona apareció de nuevo.
Las lágrimas le corrían por el escote cuando le confeso al poeta:
- Otra vez te quiero.
Allen nunca pudo contar con claridad lo que sintió en aquellas horas. El caso es que volvió a su casa vacío y desengañando. Quiso llorar y no pudo. Nunca mas volvió a ver a la pechugona.
Y lo que es peor, nunca mas, nunca mas volvió a pensar en ella ni a soñar su regreso.

HISTORIA DEL QUE SE ENAMORO DE UNA NIÑA DEMASIADO JOVEN

Manuel Mandeb supo tener amores con una niña muy joven de la calle Paez.
La muchacha no hizo cuestión por la diferencia de edades y además es cierto que Mandeb era un hombre de aspecto soberbio, dentro de su sombrío estilo. Pero pronto empezaron las dificultades. Un día Mandeb insistió en caminar bajo un aguacero mientras recitaba a los gritos un soneto flamante.
Una noche le hizo el amor en la casa embrujada de la calle Campana para espantar a los demonios. A veces, en la madrugada, se trepaba hasta la ventana de la niña, en el tercer piso, y dejaba prendida una flor roja. Una tarde de invierno le hizo probar el licor del olvido y el vino del recuerdo.
En verano, le sacaba la blusa en las calles oscuras y le ponía alguna de sus gastadas camisas azules. Para su cumpleaños le regalo una sombra robada en Villa del Parque que había encerrado en una cajita de cristal. Después enseñó a todos los pájaros de Flores a cantar el nombre de la muchacha en su ventana. Entonces la niña abandono a Mandeb y comento luego a sus amistades en una pizzeria:
 -No éramos de la misma generación.


HISTORIA DEL QUE PADECIA LOS DOS MALES.

En la calle Caracas vivía un hombre que amaba a una rubia. Pero ella lo despreciaba enteramente. Unas cuadras mas abajo dos morochas se morían por el hombre y se le ofrecían ante su puerta. El las rechazaba honestamente.
El amor depara dos máximas adversidades de opuesto signo: amar a quien no nos ama y ser amados por quien no podemos amar.
El hombre de la calle Caracas padeció ambas desgracias al mismo tiempo y murió una mañana ante el llanto de las morochas y la indiferencia de la rubia.

PACTOS DIABÓLICOS EN FLORES

RUBEN GARMENDIA, EL PICAFLOR

No aprecia mal negocio el de Garmendia. Le garantizaron el amor de todas las mujeres. El tormento eterno era sin duda, un precio razonable. Todos lo recuerdan en Flores paseando con las mujeres mas hermosas de la ciudad.
Según cuentan, las muchachas lo seguían por la calle. En las confiterías, se acercaban a su mesa para ofrecérsele redondamente. Muchas veces debía arrojarse de los colectivos, huyendo del ardor de las pasajeras. Sus amigos lo abandonaron, temerosos de que sedujera a sus novias.
Sor Juana Inés de la Cruz dictamino que el amor es como la sal: dañan su falta y su sobra.
Garmendia soporto como nadie la segunda desdicha.
Sus amantes no se resignaban a la ausencia y se le aparecían en su casa llorando y arrojando piedras a las ventanas. En sus últimas épocas se lo veía perseguido por muchedumbres de damas sin consuelo que le tiraban del saco.
Para completar su desventura, se enamoro de una vecina y ya no necesito la pasión de otras mujeres. Supo además, que la chica lo amaba desde tiempos lejanos, anteriores al pacto.
Comprendió entonces que Satán era tramposo.
Se sabe que trato de disolver el vínculo, pero es poco probable que lo haya logrado.
Un marido celoso lo asesino un 25 de mayo.

RUBEN DI LEO:

Centro delantero del club Empalme San Vicente. No era literato, pero escribió un extenso volumen titulado Mis mejores Jugadas, en el que relata con estilo insufrible mas de mil quinientas acciones futbolísticas en las que aparece como protagonista.
Una de ellas tiene cierto interés para nosotros: JUGADA 304 Perrone pateo el corner desde la izquierda. Perdíamos uno a cero y faltaban dos minutos. El tiro le salió demasiado alto. Yo estaba en el área, pero ni pensé en saltar. De pronto sentí que unas manos ardientes me tomaban de la cintura y me elevaban por el aire. Así alcance una altura fenomenal, casi un metro por encima de los defensores. Misteriosamente mi cabeza choco con la pelota. Las manos me soltaron y caí despatarrado. Me aprecio escuchar el rumor de unas alas, pero fue mucho mas fuerte el grito de gol de la tribuna.
Desde ese día, cuando hay un corner trato de patearlo yo.


NIÑOS, LIBROS Y LECTURAS

EL NIÑO QUE FUE A MENOS

La señorita Claudia le pregunta a Ferro:
- ¿Quién fundó la ciudad de Asunción?
Ferro lo ignora y lo confiesa. La maestra intenta por otros rumbos.
- Tissot.
- No sé, señorita.
 - Rossi.
Silencio. El ambiente se pone pesado porque quizá la señorita Claudia enseñó aquello el día anterior.
- Maldonado.
Nada. Claudia frunce el ceño y ensaya unos reproches generales. Frezza, el tano Frezza, lo sabe de algun modo misterioso. Es extraño el camino que siguen las nociones: suelen alojarse donde menos se lo piensa.
- Nuñez. López. Dall'Asta.
Tampoco. Frezza espera, sobrador, sin levantar la mano. Cosa de manyaorejas, piensa.
La señorita Claudia se dirige a las niñas y pronuncia el nombre amado. Frezza está muy lejos para soplar y la morocha que lo enloquece no puede contestar. De pronto, la maestra lo mira.
- Frezza.
Y el niño taura, que tal vez necesita anotarse un poroto, se levanta, mira hacia el banco de la morocha y dice casi triunfal:
- No lo sé. 
Si es que nadie lo sabe estará bien no saberlo. Frezza se sienta y se oye entonces, como en una horrible blasfemia, la voz de Campos, injuriosa: 
- ¡Juan de Salazar!
Pasaron los años. La morocha no conoció el amor de Frezza ni tampoco su gesto elegante y generoso. Si alguien califica estas lecciones en alguna Libreta Celeste, Frezza tendrá un nueve. Y si ni siquiera existe esa Libreta, entonces tendrá un diez.


martes, 21 de febrero de 2012

Noche Vudú


Había un lugar olvidado por dios
y a causa de eso pudieron lograr
que el sacerdocio formara un club
donde se toca y baila rock and roll.

Sin haber leyes para la función,
de trago en trago bajaba el buffet.
Enloquecida y sin contención
se perfilaba la noche vudú.
No había muerto sin revivir,
ni sacrificio faltó en el altar,
absorto en el trance aquel tren
viajaba al ritmo de la perdición.

Hasta que un día alguien vino a moldear
un vaticano con un cabaret,
lleno de oro y con libros de amor,
se puso en claro quien tendría el poder.

Al hombre no se lo debe engañar
y hay que ajustarlo con la prohibición,
debe saber quien lo va a perdonar
por el pecado que cometió.

Ahora que el mundo se siente tan bien
y puso sus penas en esta prisión
hay muchos fieles que quisieran saber
donde festejan la noche vudú.
                                                                                        La Renga

Ray Bradbury


-         ¿Vio algo raro por estos lugares?
-         Una falange romana de cuarenta hombres iba marchando por allá. Un gorila, cabeza en mano, se dirigía corriendo al escenario 10. En el baño los hombres echaron a patadas a un director homosexual. Judas está de huelga, porque pide más metal allá, en Galilea. No, no. No me atrevería a decir que ocurre algo raro o especial.

Ray Bradbury – Cementerio para lunáticos


-         Cada vez que la humanidad actúa de manera abominable yo me siento feliz.
-         ¿No lo hacen feliz las cosas buenas? ¿Los artistas, los creativos?
-         No, no. Eso me deprime. Un claro en el bosque de estupideces humanas. Afortunadamente el hecho de que haya algunos tontos e ingenuos que arruinan el paisaje con sus rosas recién cortadas y sus artes llenos de vida sólo ponen de manifiesto a los trogloditas, a los gusanos diminutos y a las víboras reptando que aceitan las maquinarias del submundo y permiten llevar el mundo a la ruina.
                                             
                                         Ray Bradbury – Cementerio para lunáticos





     El vino de diente de león.

     Las palabras sabían a verano. El vino era verano encerrado y taponado. Y ahora que Douglas sabía, realmente sabía, que estaba vivo, y se movía en el mundo para verlo y tocarlo, convenía que algo de este nuevo conocimiento, algo de este especial día de vendimia, fuera apartado y sellado, y abierto luego un día de enero, cuando nevara rápidamente y el sol estuviese oculto desde semanas o meses atrás, y el milagro, en parte olvidado, necesitara renovarse. Sería aquel un verano de insospechables maravillas, y Douglas quería que lo conservaran y ordeñaran. En cualquier momento bajaría de puntillas a ese húmedo crepúsculo y acercaría las puntas de los dedos.

     Y allí, hilera sobre hilera, con el color suave de las flores que se abren a la mañana, con la luz del sol de junio tras una débil película de polvo, estaría el vino. Y al mirar el día invernal a través de la botella... la nieve se fundiría en pastos, en los árboles vivirían otra vez pájaros, hojas, y capullos, como un continente de mariposas que se alzara al viento. Y el cielo acerado sería azul.

     Ten el estío en la mano, sírvete un poco de estío, un vasito nada más por supuesto, un sorbito para niños; cambia la estación en tus venas llevándote el vaso a los labios y empinando el estío.

     Listo. Ahora, ¡el barril de lluvia!

     Nada podía reemplazar esas aguas puras, convocadas en lagos lejanos y dulces campos de hierbas cubiertas de rocío en la mañana temprana. Aguas alzadas al cielo, llevadas como ropa lavada a lo largo de mil kilómetros, cepilladas con el viento, electrificadas con altos voltajes, y condensadas en un aire frío. Aguas que caen en lluvias, y traen el cielo en sus cristales. Con algo del viento del este y del oeste, y del viento del norte y el sur, el agua se hace lluvia, y la lluvia, en la hora de los ritos, se hace vino.
     Douglas corrió con el cucharón. Lo hundió en el tonel de agua de lluvia.

     ¡Allá vamos!

     El agua era seda en la cuchara; seda clara, débilmente azul. Dulcificaba los labios, la garganta, el corazón. Había que llevarla en cucharones y baldes al sótano, y allí se volcaría en avenidas, en corrientes montañosas, sobre la florida cosecha.
     
     Hasta la abuela, cuando nieve girase en rápidos torbellinos, mareando el mundo, cegando ventanas, robando el aliento a las bocas jadeantes, hasta la abuela, un día de febrero, desaparecería en el sótano.
    Arriba, en la casa grande, habría toses, estornudos, ronqueras, gemidos, fiebres infantiles, gargantas rojas como carne cruda, narices como cerezas en conserva, microbios en todas partes.

     Entonces, saliendo del sótano como una diosa de junio, la abuela vendría, con algo oculto pero obvio bajo el chal tejido. Lo llevaría a las miserables habitaciones de abajo y arriba, y su aroma y claridad llenarían las copas, y se bebería de un trago. Las medicinas de otro tiempo, el sol balsámico de las ociosas tardes de agosto, el débil ruido de los carros de hielo por las calles de ladrillo, el susurro de los plateados cohetes, y las fuentes de las cortadoras de césped sobre países de hormigas, todo, todo en un vaso.

     Sí, hasta la abuela escaparía al sótano del invierno para una aventura de junio. Se quedaría allá abajo, sola y callada, como el abuelo, o el padre, o el tío Bert, o algún pensionista, y comulgaría con las últimas huellas de un tiempo de picnics y cálidas lluvias, y campos perfumados de trigo, el maíz nuevo y el heno de cabeza inclinada.

     Hasta la abuela repetiría y repetiría las palabras doradas y hermosas, como si estuviese diciéndolas en ese mismo momento, cuando las flores estaban aún en la prensa, como serían repetidas todos los años, todos los blancos inviernos del tiempo. Las diría y las diría, y serían en sus labios como una sonrisa, como un repentino rayo de sol en la sombra.

    El vino del estío. El vino del estío. El vino del estío.


Ray Bradbury – El vino del estío



Lovecraft


En el ataúd había un amuleto de exótico diseño que, al parecer, estuvo colgado del cuello del durmiente. Representaba a un sabueso alado, o a una esfinge con un rostro semicanino, y estaba exquisitamente tallado al antiguo gusto oriental en un pequeño trozo de jade verde. La expresión de sus rasgos era sumamente repulsiva, sugeridora de muerte, de bestialidad, y de odio…

                                                        El sabueso – H.P.Lovecraft



Infeliz el que mira para atrás y no ve más que horas de soledad en amplias y lúgubres estancias con negras colgaduras y enloquecedoras hileras de libros antiguos; o aquel que ve espantosas vigilias entre árboles sombríos y grotescos, verdaderos gigantes que agitan silenciosamente sus retorcidas ramas. 
Esto es los que los dioses me dieron a mi…

                                                        El extraño – H.P. Lovecraft

Las bestias rubias


Nosotros, las bestias rubias, no pertenecemos a la raza de los resentidos.
Donde comienza lo extranjero, la tierra extraña, los animales de rapiña, nosotros andamos sueltos.
Allí disfrutamos sentirnos libres de toda constricción social, en la selva, allí retornan a su inocencia esencial los animales rapaces, cual monstruos que retozan, los cuales dejan acaso tras de sí una serie abominable de asesinatos, incendios, violaciones y torturas con igual petulancia e igual tranquilidad de espíritu que si lo único hecho por ellos sea una travesura infantil.
¡De nuevo tendrán los poetas algo que cantar y que ensalzar!
¡La magnífica bestia rubia vagabundea codiciosa de botín y de victoria!

                                               Nietzsche – La genealogía de la moral, tratado primero. 


Con ésta muestra se entiende porque Nietzsche fue uno de los filósofos preferidos de los nazis...

Nota para un cuento fantástico


En Wisconsin o en Texas o en Alabama los chicos juegan a la guerra y los dos bandos son el Norte y el Sur. Yo sé (todos lo saben) que la derrota tiene una dignidad que la ruidos victoria no merece, pero también se imaginar que ese juego que abarca mas de un siglo y un continente, descubrirá algún día el arte divino de destejer el tiempo o, como dijo Pietro Damiano, de modificar el pasado.
 Si ello acontece, si en el decurso de los largos juegos el Sur humilla al Norte, el hoy gravitará sobre el ayer y los hombres de Lee serán vencedores en Gettysburg en los primeros días de julio de 1863, y la mano de Donne podrá dar fin a su poema sobre las transmigraciones de un alma, y el viejo hidalgo Alfonso Quijano conocerá el amor de Dulcinea, y los ocho mil sajones de Hastings derrotarán a los normandos, como antes derrotaron a los noruegos, y Pitágoras no reconocerá en un pórtico de Argos el escudo que usó cuando era Euforbo.

                                                                                  J.L.Borges

lunes, 20 de febrero de 2012

Mediterraneo


Es una de las canciones que mas me gustan se Serrat. 
Yo también alguna vez debo haber jugado de niño en sus playas.
Y alguna vez, también, debo haber muerto en sus aguas... 


Quizá porque mi niñez
sigue jugando en tu playa
y escondido tras las cañas
duerme mi primer amor,
llevo tu luz y tu olor
por dondequiera que vaya,

y amontonado en tu arena
tengo amor, juegos y penas.
Yo, que en la piel tengo el sabor
amargo del llanto enterno
que han vertido en ti cien pueblos
de Algeciras a Estambul
para que pintes de azul
sus largas noches de invierno.

A fuerza de desventuras,
tu alma es profunda y oscura.

A tus atardeceres rojos
se acostubraron mis ojos
como el recodo al camino...

Soy cantor, soy embustero,
me gusta el juego y el vino,
Tengo alma de marinero...

Qué le voy a hacer, si yo
nací en el Mediterráneo.

Y te acercas, y te vas
después de besar mi aldea.
Jugando con la marea
te vas, pensando en volver.
Eres como una mujer
perfumadita de brea

que se añora y se quiere
que se conoce y se teme.

Ay, si un día para mi mal
viene a buscarme la parca.
Empujad al mar mi barca
con un levante otoñal
y dejad que el temporal
desguace sus alas blancas.

Y a mi enterradme sin duelo
entre la playa y el cielo...

En la ladera de un monte,
más alto que el horizonte.
Quiero tener buena vista.

Mi cuerpo será camino,
le daré verde a los pinos
y amarillo a la genista...

Cerca del mar. Porque yo
nací en el Mediterráneo.

Frases y diálogos de películas


"El mundo se divide en dos, Tuco: los que encañonan y los que cavan. El revólver lo tengo yo, así que ya puedes coger la pala".
Clint Eastwood (El bueno, el feo y el malo)

"Sabes, creo que tienes una imagen equivocada de mi, y lo menos que puedo hacer es explicarte exáctamente como funciono. Por ejemplo, mañana me levantaré pronto y me daré un paseito hasta tu banco. Luego entraré a verte y.., si no tienes preparado mi dinero, delante de tus propios empleados te abriré tu puta cabeza. Y cuando cumpla mi condena y salga de la cárcel, con suerte, tú estarás saliendo del coma. ¿y que haré yo?, te volveré a romper tu puta cabeza. Porque yo soy idiota, y a mí lo de la cárcel me la suda. A eso me dedico, así funciono yo".
Joe Pesci – Casino


 "Voy a hacerle una oferta que no podrá rechazar".
Al Pacino – El padrino
 
"Le dijo que al final del día su cerebro o su firma estarían en ese contrato".
Al Pacino – El padrino

 
"Sobre el Kalashnikov: De todas las armas del vasto arsenal soviético no hay otra más rentable que la Avtomat Kalashnikova modelo de 1947, comúnmente conocida como la AK-47, o Kalashnikov. Una elegante y simple aleación de cuatro kilos de acero forzado y contrachapado, que no se rompe, no se encasquilla y no se calienta. Puede ser disparada aunque este recubierta de barro o llena de arena. Es tan fácil que hasta un niño la puede usar y las usan. Los soviéticos pusieron este arma en una moneda. Mozambique la puso en su bandera. Después del final de la guerra fría, el Kalashnikov se ha convertido en la mayor exportación del pueblo ruso, después del vodka, el caviar y los novelistas suicidas. Una cosa es segura, nadie haría cola para comprar sus coches.".
Nicolas Cage El señor de la guerra


"¿Han parado ya de chillar los corderos, Clarice?".
Anthony Hopkins – El silencio de los inocentes


"Me gusta el whisky, los coches rápidos y la ropa cara, y me gustas tú, ¿que mas quieres saber?".
Johnny Deep – Enemigo público


 "Mi nombre es Máximo Décimo Meridio, comandante de los ejércitos del Norte, general de las legiones Fénix, fiel servidor del verdadero emperador, Marco Aurelio, padre de un hijo asesinado, marido de una mujer asesinada y alcanzaré mi venganza, en esta vida o en la próxima".
Russell Crowe - Gladiador


"Se lo que estás pensando, cerdo. Si disparé seis balas o solo cinco. Te aseguro que yo también he perdido la cuenta, pero siendo este un Magnum 44, el mejor revolver del mundo capaz de volarte los sesos, ¿no crees que debieras pensar que eres afortunado? Contesta hijo de perra".
Clint Eastwood – Harry el sucio

 
"Le voy a contar una revelación que he tenido en el tiempo que llevo aquí. Esta me sobrevino cuando intenté clasificar su especie. Me di cuenta de que en realidad no son mamíferos. Verá, los mamíferos logran un equilibrio perfecto entre ellos y el hábitat que les rodea. Pero los humanos van a un hábitat y se multiplican hasta que ya no quedan más recursos y tienen que marcharse a otra zona. Hay un organismo que hace exactamente lo mismo que el humano. ¿Sabe cuál es?. Un virus. Si, los humanos son un virus, son el cáncer de este planeta y nosotros somos esa cura".
Hugo Weaving  - The Matrix

“Esquiva esto” Carrie Ann Moss (Trinity) (Un segundo antes de disparar la pistola en la sien de un Agente) - The Matrix



"Decidme, ¿alguno de vosotros es herrero?... o si no en sentido estricto, ¿versado en las artes metalúrgicas, antes de que las circunstancias le empujasen a una vida de peregrinación?".
George Clooney –Dónde estás hermano?



"¿Le importa que esperemos con usted? Ya sabe, para impedir que los mujeriegos la molesten".
Al Pacino – Perfume de mujer

 "Mujeres, ¡hum! que puedo decir? Dios debía ser un jodido genio.
El pelo, dicen que el pelo lo es todo. ¿Alguna vez has enterrado la nariz en un monte de rizos y has querido dormirte para siempre?
Sus labios cuando han tocado los tuyos…es como ese primer trago de vino después de haber cruzado el desierto…
Al Pacino – Perfume de mujer



"- Esta es la situación: normalmente ustedes deberían estar tan muertos como un pollo frito. Pero yo estoy en transición y no quiero matarlos, los quiero ayudar. Pero no puedo darles este maletín porque no me pertenece. Además bastante sufrí por este maletín como para dárselo a unos idiotas. Ahora quiero que encuentres mi cartera en esa bolsa.
- Cual es?
- La que dice “Bad Mother Fucker”. Esa es, esa es mi “Bad Mother Fucker”. Ábrela. Saca el dinero. Cuéntalo. Cuanto hay?
- Unos 1500 dólares.
- Bueno mételos en el bolsillo, son tuyos. Contando con el dinero de la registradora y el del resto de las carteras, fue un atraco exitoso. No te estoy dando el dinero, estoy comprando algo con el. Sabes que estoy comprando, Ringo?
- Que?
-  Tu vida. Te estoy dando el dinero para no tener que matarte. Tu lees la biblia Ringo?
- Regularmente no.
- Hay un pasaje que se me de memoria de Ezequiel, 25-17:  “El camino del hombre recto está por todos lados rodeado por la avaricia de los egoístas y la tiranía de los hombres malos. Bendito sea aquel pastor que, en nombre de la caridad y de la buena voluntad, saque a los débiles del Valle de la Oscuridad. Porque Él es el verdadero guardián de su hermano y el descubridor de los niños perdidos. ¡Y os aseguro que vendré a castigar con gran venganza y furiosa cólera a aquéllos que pretendan envenenar y destruir a mis hermanos! ¡¡¡Y TÚ SABRÁS QUE MI NOMBRE ES YAVÉ, CUANDO MI VENGANZA CAIGA SOBRE TI!!! ".
Llevo diciendo ese pasaje por años y si tú lo oías significaba que ibas a morir. Jamás pensé en lo que significaba, me gustaba decirlo antes de liquidar a tiros a un cabrón. Pero hoy vi algo que me hizo pensar dos veces… Pienso que tú eres el débil y yo soy la tiranía del malvado. Pero estoy tratando Ringo. Estoy tratando con gran esfuerzo de ser el pastor. Vete.
Samuel L. Jackson (Jules) y Tim Roth (Ringo) - Pulp Fiction



- Te diré que pasa ahora entre tu y yo. No hay “tu y yo”. Se acabó para siempre.
-  Entonces, estamos bien?
- Si, estamos bien. Dos cosas: no le digas a nadie de esto. Esta mierda es entre tú, yo y el Sr. Violador Pronto Acabaré De Vivir Mi Corta Vida Con Un Dolor Insoportable, aquí presente. No es asunto de nadie más. Dos: te vas de la ciudad ahora mismo y cuando estés afuera, te quedas allá. O te mando al más allá. Perdiste todos tus privilegios en L.A., hecho?
- Hecho.
Ving Rhames (Marsellus) y Bruce Willis (Butch) – Pulp Fiction



- Recuerdas a Antwan Rockamora, mitad negro mitad samoano?
- Lo conozco, que tiene?
- Marsellus se lo jodió bien. Dicen las malas lenguas que la causa fue la esposa de Marsellus.
- Que hizo, se la tiró?
- Nada tan grave.
- Entonces que?
- Le dio un masaje de pies.
- Un masaje de pies? Eso es todo? Que hizo Marsellus?
- Mandó a un par de tipos a su casa, lo sacaron y lo echaron por el balcón. El negro cayó cuatro pisos. Había un invernadero debajo. El negro atravesó los vidrios. Desde entonces tiene un defecto en el habla.
- Es una verdadera lástima. Si juegas con un cerillo te quemas.
- Que quieres decir?
- No se le da a la nueva esposa de Marsellus un masaje de pies.
- No crees que exageró?
- No creo que Antwan esperara esa reacción de Marsellus, pero algo tenía que hacer.
- Un masaje de pies no es nada, le doy masajes de pies a mi mamá.
- Le puso las manos encima a la nueva esposa de Marsellus. Es tan malo como bajarse a chupar? No. Pero por ahí va la cosa.
- Oye, bajarse a chupar y darle masajes de pies a una mujer es distinto.
- No, por ahí va la cosa.
- No va ni a kilómetros de ahí. Quizás tus masajes sean distintos de los míos, pero tocarle los pies a una mujer y meterle la lengua en su sanctasanctórum no es lo mismo, no está a años luz una cosa de la otra. Los masajes de pies no significan nada.
- Has dado masajes de pies?
- No me vengas con esas cosas, soy el maestro de los masajes de pies.
- Has dado muchos?
- Claro! Tengo dominada la técnica, no hago cosquillas ni nada.
- Le darías masajes de pies a un hombre?
- … Vete al carajo!
John Travolta (Vincent) y Samuel Jackson (Jules) – Pulp Fiction

 "No empecemos a mamarnos las pollas aun caballeros" - Mr Wolf - Pulp Fiction


- "Dame ese bate Wendy... no voy a hacerte daño... solo voy a aplastarte la jodida  cabeza.."                      
Jack Nicolson - El resplandor




“¡Que miseria! ¿Sabés que tenían para comer? Tres empanadas... para dos personas. Me partieron el alma”, Luis Brandoni en Esperando la Carroza.

 “Putos sobran, lo que faltan son financistas" Ricardo Darín en Nueve Reinas.

  “Oye, ¿nos hacemos unas pajillas? Pero nada de mariconadas, eh”, Santiago Segura en Torrente.
 

Novio oficial


Mirá, ya estoy aburrido
de hacerte el novio Leonor.
Si ya juré por mi honor
de que seré tu marido
no veo por qué motivo
cada vez que te visito
me encuentro: al sur tu papito
al oeste tu mamá
al este el tío Tomás
y al norte con tu hermanito.

Cuando yo me animo a hablar
para decir que te quiero
tu tío que fue bombero
me lo vuelve a recordar.
Tu padre lo hace callar
para hablarme de camiones,
tu mamá de los riñones,
tu hermano de River Plate
y vos, y vos en vez de animarte
te pican los sabañones.

Cuando te agarro las manos
tu madre te da el tejido.
Si quiero hablarte al oído
empiezan con: piano, piano...
Tu padre con el toscano
sabiendo que yo no fumo
me ametralla con el humo,
tu tío con otro incendio
y tu hermanito en el medio
jugando al oficio mudo.

Si no hay que podar la higuera
me toca arreglar la radio
o la luz del cuarto baño
o pintar la pajarera.
Cuando no es la chimenea,
el timbre de la cancel.
El domingo fui a comer
me hicieron rayar el queso
y yo no voy para eso
lo tenés que comprender.

Cuando dije de ir al cine
se descolgó tu familia
pegados como estampilla
por temor de que me arrime.
Y pagué pa' que se aviven
entrada, bombón, helados.
Y cuando estuvo apagado
en lugar de tu carita
le di un beso en la perita
al bombero jubilado.

Tu madre ya fue a mi empleo
a preguntar cuánto gano
y anduvo por todo el barrio
averiguando si juego,
si trasnocho, cuánto debo
vida, conducta, moral.
La cuestión es que al final
por culpa de tu mamita
hasta los pibes me gritan
salute novio oficial.

Tu padre, tu padre que fije fecha
tu tío que compre muebles
tu madre lunes y jueves
me muestra la ropa hecha,
tu hermano me tira flechas
disfrazado de Cupido
y me grita en el oído
la dirección del civil.
Ni que fuese perejil
para andar tan repetido.

Si este es el panorama
que me ofrecen de soltero
cuando me case me muero
de un síncope a la semana.
Así que abrí la ventana
que tu amorcito se vuela
que no es Teodoro Portela
quien te dará su apellido.
Y andá, andá a buscarte un marido
que aguante la parentela.

                                                      Héctor Gagliardi

sábado, 11 de febrero de 2012

Los justos

Un hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
El tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

J.L.Borges

Fragmento de Beowulf

El momento llegó.              Al pie de las peñas
flotaba la nave;                  animosos los hombres
saltaron a bordo.                Se arrollaban las olas,
mar contra arena.              Los guerreros pusieron
adentro del barco               magníficas piezas,
brillantes pertrechos.        Hiciéronse al mar,
viaje emprendieron           en recio navío.

Por el viento impulsado     el barco avanzó
—de espumas cubierto      lo mismo que el ave—
y al tiempo debido,             un día después,
el curvo navío                     llegó a su destino
y los hombres de mar        divisaron la costa,
relucientes escollos,          altas montañas,
buen litoral.                         Acabóse el viaje
a través del estrecho.        Del leño del agua
saltaron los wedras            con mucha premura,
atracáronlo luego;               rechinaban las cotas
y arneses de guerra.           Dieron gracias a Dios,
pues quísoles dar               tan feliz travesía.


                        BEOWULF – Poema épico anglosajón escrito por autores anónimos
                                              ca. 750 DC del cual se conservó solo una copia de ca. 1000 DC
                 
 ¿Que hermoso, no? ¿No dan ganas de ir a saquear a las costas de Dinamarca?

viernes, 10 de febrero de 2012

"El hombre suburbano sigue su rutina, sin darse cuenta que su vida terminará" Pappo

"Veo mucho potencial, pero está desperdiciado. Toda una generación trabajando en gasolineras, sirviendo mesas, o siendo esclavos oficinistas. La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos, no hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seríamos millonarios, dioses del cine, o estrellas del rock. Pero no lo seremos, y poco a poco lo entendemos, lo que hace que estemos muy cabreados".
Brad Pitt (El club de la pelea)


"Soy el Señor Nadie, trabajo en una fábrica industrial..."
                                                                                                     El hombre oculto - Pappo                      



“No tenemos tiempo de ver a los amigos, de reflexionar en voz alta con ellos, ni de estar con nuestros hijos, estar de verdad. Hay que madrugar, no tenemos tiempo de hacer el amor con la persona que hemos elegido: la pasión se marchita. Lunes, martes, miércoles, jueves…la rutina engulle nuestra vida a cambio de algún capricho ¿Esto es vivir? ¿Abdicar de la vida para que nuestros hijos abdiquen el día de mañana la suya?”

“Hacer y hacer lo único que provoca es que el tiempo pase a una velocidad tremenda y que no saboreemos la auténtica densidad de la vida. Ya lo decía Pascal: el mayor problema del hombre es la incapacidad de estar solo consigo mismo. Solo cuando reflexionamos ejercemos de seres humanos, y la reflexión es algo personal y necesario para el equilibrio. La sociedad actual nos despieza, nos da remedios para el dolor, para las vacaciones, para ser guapos, contra el aburrimiento. Tenemos la esperanza de que las cosas externas van a resolver nuestros problemas, pero las respuestas no están fuera, sino dentro de nosotros.”

“Llegar agotados a casa nos sirve de excusa para no tomar nuestras propias decisiones y no escucharnos a nosotros mismos. Hay que entrar en la edad adulta”


“Trabajamos más horas que un esclavo romano, pero creemos que vivimos en una sociedad súper libre. Damos demasiado peso a cosas superficiales; podríamos vivir con muchísimo menos, ese dejarnos llevar pesa demasiado. Hay que parar e incluso retroceder, porque el avance continuado es una especie de locura que nos lleva al vacío y a la angustia.”

“El sistema no va a cambiar. Tenemos que cambiar nosotros, recuperarnos como seres humanos y vencer el miedo. Estamos dispuestos a trabajar más por menos dinero por miedo a perder el puesto de trabajo. Es lo que decía Dostoyevski: preferimos ser esclavos y no pensar y no temer, pero eso nos deshumaniza. Los subidones que nos provoca el consumo nos acaban convirtiendo en drogadictos. No vale la pena trabajar un minuto más por un coche mejor. El placer está en cosas mucho más importantes y fáciles que nos mejoran como personas; desde una buena conversación, hasta implicarnos con nuestro hermano y nuestro vecino. Tenemos mucho que ganar: vivir la vida en plenitud, estar orgullosos de haber vivido ¿Qué nos queda tras haber sido tan buenos trabajadores? No podemos apostar nuestra vida en el trabajo, la casa y las obligaciones, eso es nada. Al final nos quedará el haber vivido en la máxima de las dignidades, que es la de ejercer de ser humanos.”


“Hoy creemos que el estudio nos ha de servirnos para algo, ha de ser una herramienta, y no es así; el conocimiento nos enriquece como personas, nos eleva, para eso sirve. Debemos vivir por vivir como los niños juegan por jugar. Lo demás es puro engaño.”

                                   Antonio Fornés - filósofo barcelonés